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Los giros y vueltas de la vida están diseñados para comenzar en el canal de parto

«La vida está llena de sorpresas y serendipia. Estar abierto a los giros inesperados del camino es una parte importante del éxito. Si intentas planificar cada paso, puedes perderte esos maravillosos giros y vueltas. Simplemente encuentra tu próxima aventura —hazla bien, disfrútala— y luego, no ahora, piensa en lo que viene después».

Condoleezza Rice

Cualquiera que haya vivido un tiempo sabe que la vida está llena de giros y vueltas, de eventos no planeados e inesperados que moldean nuestro destino, tanto para bien como para mal.

Los biólogos han aprendido que los giros de la vida comienzan incluso antes de que nazcamos. De hecho, todos experimentamos nuestra cuota de giros y vueltas durante el proceso de parto debido a la forma del canal de parto humano. La entrada del canal de parto es transversalmente (de izquierda a derecha) ovalada (o redonda, en algunos casos). La parte media e inferior del canal de parto es longitudinalmente (de delante a atrás) ovalada. Cuando comienza el proceso de parto, el bebé entra en el canal de parto con la dimensión más larga de su cabeza alineada con la dimensión más ancha del canal de parto. El canal de parto torcido obliga al bebé a girar y reorientarse a medida que avanza por el canal de parto. Si la cabeza del bebé se desalinea, puede producirse un parto obstruido, que puede ser mortal.

Una cuestión difícil para los defensores de la creación
A pesar de que muchas personas se esfuerzan por ver los giros inesperados de la vida bajo una luz positiva, los giros y vueltas que enfrentan los bebés durante el proceso de parto no parecen tener ninguna ventaja evidente, al menos a primera vista. Su peculiar forma hace que nos preguntemos: ¿Por qué está torcido el canal de parto humano?

Esta pregunta tiene importancia biomédica y significado teológico. De hecho, adquiere urgencia para las personas (como yo) que defienden un enfoque de la biología basado en el modelo de la creación. ¿Por qué Dios crearía a los seres humanos —la corona de la creación— con un proceso de parto tan peligroso y difícil?

Esta pregunta tiene un impacto aun mayor cuando se compara el proceso de parto de los seres humanos con el de los monos del viejo mundo (nativos de África y Asia) y los grandes simios. Ambos grupos de primates tienen un canal de parto de forma uniforme, con la entrada, el medio y la salida con una forma longitudinalmente ovalada. Esta uniformidad hace que el proceso de parto sea relativamente fácil en comparación con el de los humanos.

Debo admitir que no sería descabellado que un escéptico concluyera que el canal de parto torcido humano es otro ejemplo de un diseño biológico defectuoso que se entiende mejor como consecuencia de una historia evolutiva no guiada e históricamente contingente. Desde este punto de vista, los mecanismos evolutivos «utilizan» sistemas biológicos preexistentes (por ejemplo, el canal de parto longitudinalmente ovalado de los grandes simios) para «improvisar» otros nuevos (en este caso, el canal de parto humano torcido). Para contrarrestar esta perspectiva escéptica, corresponde a los defensores de un modelo de creación identificar razones sólidas para el canal de nacimiento humano torcido.

Nuevos conocimientos sobre el canal de parto humano
Un equipo de investigadores austriacos descubrió que la arquitectura del canal de parto humano no es ningún accidente. Utilizando los principios de la biomecánica para analizar el canal de parto torcido humano, descubrieron que su diseño parece reflejar una solución intermedia necesario entre varios requisitos que compiten entre sí y que los seres humanos afrontan de forma exclusiva, dado el gran tamaño de nuestro cerebro, la postura erguida y la locomoción bípeda.1

Basándose en consideraciones biomecánicas, los investigadores austriacos descubrieron que el diseño del canal de parto humano refleja un compromiso entre (1) la minimización de la tensión de deformación experimentada por los músculos del piso pélvico de la madre y (2) las limitaciones derivadas de la postura erguida y la locomoción bípeda (caminar erguido).

Sus cálculos indican que el diseño del canal de parto encontrado en los monos del viejo mundo y en los grandes simios parece ser ideal para esas especies. Tanto (1) la forma ovalada como (2) el alargamiento longitudinal del canal de parto minimizan el estrés de deformación experimentado por los músculos del piso pélvico durante el proceso de parto. (Un estrés deformante excesivo puede provocar una disfunción del piso pélvico, que puede tener consecuencias de por vida).

Los cálculos del equipo también indican que la forma longitudinalmente ovalada del canal de parto medio e inferior de los seres humanos es, asimismo, ideal para ellos.

Pero, si la entrada del canal de parto humano tuviera también una forma longitudinalmente ovalada, causaría problemas, porque los humanos caminan erguidos. Una entrada longitudinalmente ovalada en el canal de parto forzaría una curvatura excesiva de la columna vertebral y una mayor inclinación de la pelvis. Si bien esta forma facilitaría el proceso de parto en el ser humano, también comprometería la salud de la columna vertebral de la madre al ejercer una tensión indebida sobre sus discos vertebrales. La mayor inclinación de la pelvis y la curvatura de la columna vertebral también provocarían una pérdida de estabilidad, lo que dificultaría a las mujeres humanas la adopción de una postura erguida. Por otro lado, los investigadores descubrieron que la forma transversalmente ovalada de la entrada del canal de parto humano reduce la inclinación de la pelvis y la curvatura de la columna vertebral, protegiendo la columna de la madre de lesiones.

Dado que los monos del viejo mundo y los grandes simios son cuadrúpedos, pueden tolerar un canal de parto con una entrada longitudinalmente ovalada. Por ello, los investigadores austriacos sostienen que su análisis indica que la compleja forma del canal de parto humano evolucionó bajo la influencia de efectos de selección antagónicos derivados de (1) el proceso de parto, (2) la estabilidad del piso pélvico y (3) las exigencias de una postura erguida y el bipedismo.

Basándome en una perspectiva de modelo de creación, interpreto sus conclusiones de forma diferente. Desde mi punto de vista, el trabajo del equipo de investigación pone de manifiesto una serie de compromisos de diseño intencionados que no se habían reconocido hasta ahora.

Es habitual que los ingenieros enfrenten compromisos cuando diseñan dispositivos o sistemas destinados a realizar diversas funciones que compiten entre sí. Para superar los compromisos, los ingenieros deben introducir intencionadamente características subóptimas en sus diseños con el fin de lograr un rendimiento global óptimo para el dispositivo o sistema.

En otras palabras, gracias a esta nueva visión, el canal de parto torcido humano ya no supone un problema insoluble para los modelos de creación. En cambio, el canal de parto humano puede entenderse correctamente como un sistema óptimo y bien diseñado que gestiona de forma experta las prioridades de diseño que compiten entre sí.

¿Restricciones evolutivas o restricciones del arquetipo?
Sin embargo, según mi experiencia, los escépticos sofisticados y versados en la teoría evolutiva no aceptarán mi argumento. Insistirán en que, aunque el diseño del canal de parto humano pueda ser óptimo, sigue siendo más razonable considerarlo como un producto de la historia evolutiva en el que el camino evolutivo hacia el canal de parto humano se vio limitado por su historia natural. En este sentido, los procesos evolutivos «trabajan» con sistemas existentes, «modificándolos» en respuesta a las presiones que provienen de la selección natural. En este caso, la entrada modificada (y, en consecuencia, el canal de parto torcido) se entiende como una respuesta evolutiva análoga a la evolución de nuestra postura erguida y el bipedismo.

A la luz de esta perspectiva, a menudo he escuchado a los escépticos preguntar: ¿Por qué un Creador con poder y recursos infinitos no diseñaría a los humanos de tal manera que evitara compromisos, como las que conducen a un canal de parto torcido, solo para que podamos caminar sobre dos piernas? Es una pregunta justa. Por esta razón, la he abordado en otro lugar. (Vea Recursos para profundizar).

En efecto, los escépticos están argumentando que Dios debería haber creado a los seres humanos con una anatomía y fisiología únicas para acomodar específicamente nuestro bipedismo. Sin embargo, si lo hizo, eso no significa que el diseño del cuerpo humano esté libre de compromisos. Son inevitables en sistemas complejos, como el cuerpo humano. Solo que los compromisos aparecerían en otro lugar.

Desde la perspectiva del modelo de la creación, los compromisos en los sistemas biológicos surgen, en parte, de las limitaciones de los diseños arquetípicos compartidos por organismos que se agrupan de forma natural. Antes de la publicación de «El origen de las especies» de Charles Darwin, biólogos como el eminente Sir Richard Owen interpretaron que las características biológicas compartidas surgían de diseños arquetípicos que existían en la Mente de la Primera Causa, diseños que se manifestaban en los sistemas biológicos como estructuras homólogas.

Owen se maravilló de que los diseños arquetípicos que definen la anatomía de los organismos que se agrupan de forma natural fueran lo suficientemente robustos como para poder ser variados y producir sistemas biológicos para llevar a cabo una amplia gama de funciones. En una presentación ante Royal Institution of Great Britain, Owen afirmó:

«La satisfacción que siente la mente correctamente constituida debe ser siempre grande al reconocer la idoneidad de las partes para su función apropiada; pero cuando esta idoneidad se obtiene, como en el dedo gordo del pie del hombre y del avestruz, mediante una estructura que al mismo tiempo denota una concordancia armoniosa con un tipo común, las operaciones prescientes de la Causa Única de toda organización se manifiestan de forma sorprendente para nuestra limitada inteligencia».2

Inspirándose en Owen, los partidarios de la creación podrían considerar el canal de parto humano torcido como una modificación del diseño arquetípico del canal de parto de los primates que ha sido reestructurado intencionadamente para adaptarse a nuestra postura erguida y al bipedismo. En consecuencia, es notable que el diseño del canal de parto de los mamíferos sea tan robusto que pueda variarse para acomodar dos modos distintos de locomoción: el cuadrupedalismo con nudillos y el bipedalismo erguido.

Diseñado para el descubrimiento
Hay otra razón concebible por la que Dios podría haber creado la diversidad de la vida utilizando diseños arquetípicos: la capacidad de descubrimiento.

La naturaleza universal de la bioquímica y los sistemas biológicos es fortuita para los científicos de la vida. Estas características les permiten generalizar lo que aprenden al estudiar un organismo a la totalidad del reino biológico, en algunos casos. Por ejemplo, al estudiar la anatomía y fisiología del canal del parto en un grupo de mamíferos, los científicos pueden generalizar lo que aprenden a todos los mamíferos, incluidos los humanos.

Los diseños universales y homólogos en biología también permiten a la comunidad científica utilizar organismos como sistemas modelo. ¿Dónde estaría la ciencia biomédica sin la posibilidad de aprender aspectos fundamentales sobre nuestra biología estudiando organismos modelo como la levadura, la mosca de la fruta o el ratón? ¿Cómo sería posible identificar nuevos medicamentos si no fuera por las similitudes bioquímicas entre los seres humanos y otras criaturas?

Por el contrario, si el Creador utilizara una gama casi infinita de diseños biológicos, sería un reto estudiar el reino de los seres vivos. El proceso de descubrimiento en biología se volvería engorroso y laborioso.

Dado que el reino viviente es inteligible, es posible que los seres humanos aprovechen la provisión de Dios para nosotros, puesta a disposición dentro de la creación. A medida que estudiamos y desarrollamos la comprensión del reino viviente, podemos utilizar ese conocimiento para beneficiar a la humanidad —de hecho, a toda la vida en la tierra— a través de la agricultura, la medicina, los esfuerzos de conservación y las biotecnologías emergentes.

Recursos para profundizar:

El elegante diseño de la reproducción humana

«The Remarkable Scientific Accuracy of Psalm 139» por Fazale Rana (artículo)

«Placenta Optimization Shows Creator’s Handiwork» por Fazale Rana (artículo)

«Recent Insights into Morning Sickness Bring Up New Evidence for Design» por Fazale Rana (artículo)

«If God Hates Abortion Why Do So Many Occur Spontaneously in Humans?» por Fazale Rana (artículo)

«The Female Brain: Pregnant with Design» por Fazale Rana

«Curvaceous Anatomy of the Female Spine Reveals Ingenious Obstetric Design» por Virgil Robertson (artículo)

Restricciones de diseño del arquetipo

«Archetype or Ancestor? Sir Richard Owen and the Case for Design» por Fazale Rana (artículo)

«Q&A: Why Would a Limitless Creator Face Trade-Offs in Biochemical Designs?» por Fazale Rana

«Q&A: Why Would an Infinite Creator Employ the Same Designs?» por Fazale Rana

«Duck-Billed Platypus Venom: Designed for Discovery» por Fazale Rana

Notas:

  1. Ekaterina Stansfield et al., “The Evolution of Pelvic Canal Shape and Rotational Birth in Humans,” BMC Biology 19 (October 11, 2021): 224; doi:10.1186/s12915-021-01150-w.
  2. Richard Owen, On the Nature of Limbs: A Discourse, ed. Ron Amundson (Chicago: University of Chicago Press, 2007), 38.